jueves 8 de octubre de 2009

Agradecimiento

¡¡Gracias a Amigos por el Folclore por acompañarnos con su danza en este encuentro!!


jueves 1 de octubre de 2009

Novedades

Trabajos premiados en el IV Concurso Nacional de Sonetos
(Los trabajos que hubieran obtenido mención serán publicados en breve)


1º premio IV Certamen Nacional de Sonetos Bialet Massé

Gómez, Horacio

Vida


Cuando seas adulto, me dijiste,
y adquieras la experiencia que te enseña;
cuando toda tu vida sea reseña,
notarás con pesar que envejeciste.

La muerte de la infancia nunca es triste,
triste es el recuerdo que se empeña
en hacerla fantástica y desdeña
los instantes felices que viviste.

Olvidaste decirme todo el daño
y lo ingrata que es, que duda cabe;
tenemos menos fuerzas y más años,

Estamos en la arena, en una nave,
encallados en modo harto extraño,
hoy aquí, y mañana quién lo sabe.


2º premio IV Certamen Nacional de Sonetos Bialet Massé

Vale, Norma Hilda

Despedida

Será una vez, sí, una solamente,
no habrá después, tampoco despedida.
Mañana ya es ayer en nuestra vida,
porque hoy es un espacio evanescente.

Noto dudas y penas en tu frente.
No debes vacilar en la partida.
Calafatear el fondo de una herida,
no implica restreñarla enteramente.

Preciso es que no vuelvas la cabeza,
pero lleva las llaves, por si acaso,
desciende aquel umbral, afirma el paso,

No mires hacia atrás, que la tristeza
que se quedó a vivir en mi mirada,
no cambie nada, amor, no cambie nada.


3º premio IV Certamen Nacional de Sonetos Bialet Massé


Allocco, Álida Jorja

Soneto de Mi Sombra


Pegada junto a mí como constante
prolongación del cuerpo en el que habito
artilugio del sol, del exquisito
milagro de la luz perseverante.

A veces me precede palpitante
otras me sigue muda como un rito
frecuente y tácito, como infinito
vaivén de un mundo extraño y fascinante.

La penumbra le arranca investidura
y presencia la habitación oscura
donde pierdo su imagen compañera.

Al alba ha de salir de su guarida
a compartir mi suerte por la vida.
Qué va a ser de mi sombra cuando muera.

Novedades

Textos premiados en el IV Concurso
Nacional de Cuento Corto
(Los trabajos que hubieran obtenido mensiones se estarán publicando en breve)


1º Premio IV concurso Nacional de Cuento Corto “Bialet Massé”

Verzi, Salvador

Ciclicamente


Entre cuatro paredes blancas transcurre su vida, si “a eso” puede llamársele vida. Pide a gritos “el tranquilizante”. Su cabeza estalla, ya no soporta el ruido, los ruidos. De dónde venían, quién querría perturbarlo. Ruidos indescifrables, pertinaces, metálicos, punzantes. Ruidos hirientes, de vidrios rotos. Ruidos…
Aturdido, mareado, su cuerpo gira alocadamente, agitando brazos y piernas hacia todos lados, las paredes giran a su par. Parece seguir un rito africano. Gira y gira. Los ruidos lo atraviesan, lo lastiman. Cree dar vueltas sobre una gran bandeja giradiscos a todo volumen, a 78 revoluciones por minuto. Se agita, le falta el aire, transpira, se agota. Extenuado, nota que alguien cambió la velocidad de la bandeja a 45 Rpm. Siente alivio, ahora percibe que las paredes ya no se mueven, sólo lo sigue haciendo su cuerpo.
Vislumbra la presentencia de la enfermera. El blanco de su atuendo se confunde con el de las paredes y el de su mente. Están mimetizadas camaleónicamente.
– Ella. ¡Si, ella es la que comanda la bandeja! – se dice.
Extiende su brazo derecho, expone sus venas turgentes y sedientas de “ese líquido” que le dará paz. El sedante invade su torrente sanguíneo. En una carrera alocada avanza y se mete por cada recoveco de su humanidad, alcanzando hasta la última dendrita de su cerebro.
Ahora, la bandeja gira a 33Rpm. Distingue entre la geografía totalmente blanca, los labios rojos de la “Enfermera disk - Jockey”. Ve claramente en la mano de ella el rojo algodón que secó la sangre de su antebrazo.
Ya no todo es blanco, ve como se transparenta el corpiño negro a través de la chaqueta de ella, hasta puede imaginar sus pezones. Puede leer cada una de las leyendas que él escribió en las paredes con fibrón negro.

“Viva Racing” – “Mi vieja es una capa” – “Viva Fidel”.

Blanco, rojo, negro. Comienza a distinguir todo más claro. Se siente aliviado.
El ruido ya no es tan intenso, parece acompasado, se transforma en una canción de cuna, se siente niño. Siente paz, la paz que tanto suplicó a gritos.
La bandeja ahora gira a 16 Rpm, parece mecerlo entre blandos algodones, no ásperos como los que secan sangre. Se deja caer exhausto sobre el lecho e intenta dormir. Antes oye un “clic”, ella apagó la bandeja. Se duerme y sus labios dibujan una falsa sonrisa, a medio feliz por la paz actual y a medio terror, porque sabe que cuando sus células consuman la última gota del tranquilizante pasará el efecto. Y nuevamente oirá el “clic”, y otra vez los giros, otra vez el blanco, otra vez los ruidos. Repetidamente, cíclicamente.


2º Premio IV concurso Nacional de Cuento Corto “Bialet Massé”

Borowski Chanes, Eduardo José

Migración y luna


Desde lejos se ve la ventana de una vivienda y en su interior, cayendo, la nieve. De cerca se percibe que lo que desciende son papeles y más tarde, hojas de un taco calendario que, ya próximas, mezclan años, meses y días.
Un niño sonriente y sentado en la alfombra atrapa una hoja. En ella se lee: “Lunes 4 de febrero de 1924 – Luna nueva”. Aproxima el papel, y lo escrito en él cobra forma y movimiento.
Puerto de Nuevo de Buenos Aires. Un barco amarrado al muelle. Desciende una mujer por la escalerilla. Es hermosa y tiene un gracioso lunar sobre su ceja derecha. Avanza decidida hacia el encuentro con una tierra desconocida en la que ha decidido forjar su destino. En el muelle la aguardan algunos familiares lejanos. Al tiempo que baja, alguien de ojos muy claros, sube nervioso la escalera del buque.
El niño abandona la hoja en el suelo y toma otra que pasa volando frente a él: “Miércoles 6 de febrero de 1924 – Cuarto creciente”. Surge allí la imagen de funcionarios de migraciones enfundados en guardapolvos grises, requiriendo datos al pasaje. Acaba de pasar la mujer del gracioso lunar. Luego lo hace un señor que pregunta por la llegada de un familiar suyo. La respuesta es negativa. El señor de ojos muy claros se retira angustiado, observado por la mujer que fuera atendida. Sus miradas se encuentran.
El niño hace un bollito con el papel, lo arroja al aire y éste se transforma en un conjunto de colibríes. Otra hoja cae en sus manos: “8 de julio de 1926 – Luna llena”. Una pareja posa frente al fotógrafo para dejar la imagen del amor plasmada en un cartón. Ella luce un hermoso vestido blanco y u peinada elaborado muy a la época, que sirve de marco al lunar que parece ser su sello. Él mira el futuro con sus ojos claros.
El niño se incorpora. Los papeles desaparecen. Mira a través de la ventana: el paisaje le es desconocido y está nevando. Desde la pared un almanaque, morosamente, deja caer una hoja – la penúltima – que se desliza hasta sus pies. Lee: “15 de noviembre de 1974 – Cuarto menguante”. El niño, ojos claros que destacan su lunar sobre la ceja, crece al tiempo que se acerca al almanaque. En él se lee: “Grandes Almacenes El Corte Ingles – A Place To Dream”.
Luego juega con un pequeño avión entornando una esfera que semeja la Tierra. A la habitación ingresa una mujer, guarda en un cajón unos pasaportes, abraza al niño – joven, y le dice que cuando llegue su padre de realizar los trámites migratorios, irán a comer a un bonito restaurante de La Puerta del Sol. Mientras besa a su hijo, hace girar el globo terráqueo hasta hallar el contorno de Sudamérica y, asomado a sus ojos el dolor, vuelve a rotar la esfera en el intento de hallar la antípoda que avente las lágrimas del destierro.


3º Premio IV concurso Nacional de Cuento Corto “Bialet Massé”

Gaillardou, Jorge Alfredo

Dorit y Sehelen


Javaliya es un campo arrasado. Algo así como un desierto con escombros. Lo más inhumano de que somos capaces los humanos ha sucedido allí: la guerra.
Desde las alturas más cercanas se pueden ver hombres y mujeres que ya no lo son, niños que nunca serán hombres o mujeres, aunque sobrevivan. Herederos de la muerte buscando comida, agua, sol, lágrimas, techo.
Mientras los líderes deliberan, los no líderes mueren. Los líderes son muchos y los hay de todo tipo: civiles, militares, locales, tribales, municipales, nacionales, populares. Uff. Demasiados timoneles para un barco sin timón.


En Javaliya, sin embargo y pese a todo, un milagro cotidiano está por suceder. Celen va a dar a luz su quinto hijo, en medio del bombardeo, el polvo, el desamparo. ¿Un parto a la vieja usanza?. No. Por que a la vieja usanza era sobre la tierra, pero cubierta por un manto blanco, limpio, preparado desde antes de recibir el cuerpecito ensangrentado de vida. La guerra no permite, ni siquiera, estos pequeños lujos.
– Puja, puja. Un…, dos…, tres. Vamos, vamos que ya está – una vez, dos veces, un vagido.
– ¡Es una niña! – dice Dorit, la partera.


La guerra, ese terrible invento, no es cosa de la gente. Es algo que necesitan los timoneles sin barco para justificar su propia existencia, la razón de su poder, su fortuna personal.


– Buen día, ¿cómo han pasado la noche?.
– Bien, muy bien. Debo agradecerles. De no haber sido por ustedes no sé si mi hija y yo estaríamos vivas. Mi esposo volvió para estar con nuestros hijos y no tengo noticias de ellos.
– Estarán bien, trata de no preocuparte. La niña necesita que la madre esté tranquila, porque percibe tus sentimientos y los absorbe. Si estás bien ella estará bien y si no…


Innecesario. Algo innecesario. Suena escaso el idioma si sólo alcanza para decir que la guerra es algo idiotamente innecesario.


– Bien, las dejo por ahora. No te doy instrucciones acerca de lo que debes hacer con la niña. A una madre de cinco hijos…
– No te vayas, por favor.
La partera israelita se da vuelta y mira a la madre palestina:
– sí, ¿qué necesitas?.
– Quiero que mi hija se llame Dorit.

Presentaciones de libros y ponencias



¡¡Gracias a todos los escritores que eligieron este espacio para compartir sus conocimientos y presentar sus libros!!














III Encuentro Nacional de Narradores y Poetas "Unidos por las Letras"

Escritores y Amigos que nos acompañaron durante el Encuentro



Listado de Escritores Participantes


Allocco, Alida
Las Varillas (Córdoba)
Alonso, Hiracio
Mar de Ajó (Buenos Aires)
Appiani de Linares, Olga
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Benedetti, Lucia
Mar de Ajo (Buenos Aires)
Bo, Magdalena
La Rioja
Bösch, Eliane
Longchamps (Buenos Aires)
Brogin, José Daniel
Hernando (Córdoba)
Brunori, Nori Isabel
San Genaro (Santa Fe)
Burzac, Alejandra
San Miguel de Tucumán
Casares, Gabriel
Mar de Ajó (Buenos Aires)
Cardenas, Marta
Santiago del Estero
Carugati, Edelveis Raquel
Rafaela (Santa Fe)
Catalán, Silvia Aida
San Nicolás de los Arroyos (Buenos Aires)
Córdoba, Mansueto
Oliva (Córdoba)
Cuffia, Nuchi
Rafaela (Santa Fe)
Deluca, Nilda
Quilmes (Buenos Aires)
Fervier, María Cristina
Salto grande (Santa Fe)
Fontanini, Leiden Roberta
Santa Fe
Gaillardou, Jorge
San Antonio de Arredondo (Córdoba)
Galiasso, Rita
Carlos Paz (Córdoba)
Gómez, Horacio
Mar de Ajó (Buenos Aires)
Hernandez, Nancy
Eduardo Castex (La Pampa)
Jeschke, Alejandro Gustavo
Villa Río Icho Cruz (Córdoba)
Juliarena, Ana María
Tandil (Buenos Aires)
Lorenzini Sánchez, D. Selene
Bialet Massé (Córdoba)
Martínez Márquez, Miguel
Córdoba
Méndez, Maria del Carmen
Laborde (Córdoba)
Michelotti, Edith
Rosario (Santa Fe)
Miguez, Sandra Karina
Paraná (Entre Ríos)
Moreyra, Silverio Fortunato
Gualeguay (Entre Ríos)
Perego, María Elisa
Armstrong (Santa Fe)
Quiroga, Telma
Quilmes (Buenos Aires)
Ramírez Riveros, María Cecilia
Carmen de Patagones (Buenos Aires)
Russo Lovera, Miguel Ángel
Córdoba
Sánchez, Daniel
Córdoba
Sánchez, Lidia Inés
Bialet Massé (Córdoba)
Sarmiento de Onik, María Elena
Entre Ríos
Seggiaro, Miriam
Godoy Cruz (Mendoza)
Selles, Vanda Lucia
Río de Janeiro (Brasil)
Torres Rodriguez, Dardo
La Falda (Córdoba)
Vallejo, Elida
San Luis
Vargas Aignasse Rodolfo
San Miguel de Tucumán
Varsavsky, Paula
Buenos Aires
Verzi, Salvador
Buenos Aires


miércoles 19 de agosto de 2009

Poemas

Magdalena Bo

Si pudiera



Si pudiera sacarme,
en un enojo,
la sutil coraza
de mis miedos…
Si pudiera, convertir,
la risa, en tenue brisa…
Si pudiera, con una mirada,
cambiar los colores del cielo,
cuando la insipiente,
tormenta se avizora lejos….
Si pudiera calmar los sonidos,
para convertirlos,
en melodía inquieta,
de miles de trinos,
de pájaros escondidos…
Si pudiera recordarme,
mil encuentros soñados…
Donde las utopías dejaron,
estelas blancas de rocío,
esa mañana, cuando aun
quedaban rezagados,
tantos sueños míos…
los despertaría de a poco,
Y casi, casi, en silencio, me reiría….
Y casi, casi, en silencio lloraría…

lunes 17 de agosto de 2009

Resultado de los concursos realizados en Bialet Massé

Es un placer para La Hora del Cuento y SALAC, Sociedad Argentina de Letras Artes y Ciencias, informar el resultado de los presentes certámenes.
La entrega de certificados y antologías se llevará a cabo en la localidad de Bialet Massé, provincia de Córdoba en las instalaciones de FATIDA Hostal Colonial Serrano, dentro del marco del III Encuentro Nacional de Narradores y Poetas "Unidos por las letras", que habrá de desarrollarse los días 24, 25 y 26 de Septiembre.
La Entrega Propiamente dicha se hará el día sábado 26 a las 20 hs.


¡¡¡Felicitaciones a los ganadores!!!



IV Concurso Nacional de Narrativa –Cuento Corto-

Primer premio
Por la obra: Cíclicamente
Autor: Salvador, Verzi

Segundo Premio
Por la obra: Migración y Luna
Autor: Eduardo José, Borawski Chanes

Tercer premio
Por la obra: Dorit y Sehelen
Autor: Jorge Alfredo, Gaillardou



Primera Mención
Por la obra: La casa de Arena
Autor: Néstor Edgardo, Peralta

Segunda Mención
Por la obra: La Bailarina
Autor: Lateado, Amalia


IV Certamen Nacional de Sonetistas “Bialet Massé”

Primer premio
Por la obra: Vida
Autor: Horacio, Gómez

Segundo premio
Por la obra: Despedida
Autor: Norma Hilda, Vale

Tercer premio
Por la obra: Soneto de mi sombra
Autor: Álida Jorja, Allocco



Primer Mención
Por la obra: Cuando se acaba el tiempo
Autor: Jorge Alfredo Gaillardou

Segunda Mención
Por la obra: Instante detenido
Autor: Adriana E. Dellorefiche